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viernes, 13 de julio de 2012

Un país carente de talento es un país sin futuro

No es el primero que se está planteando hacer las maletas ni tampoco será el último. He visto como en 2011 y lo que llevamos de 2012 han aumentado de forma preocupante los jóvenes que piden traducciones juradas de sus títulos universitarios porque han decidido marcharse. Aquí no ven un futuro mínimanente atractivo para sus vidas. Ya lo decía también un amigo y excelente traductor, que en menos de 140 caracteres exponía la situación actual.

La ausencia de perspectivas laborables es abrumadora, aunque me temo que aún más preocupante es el problema de mentalidad que sufre el país. El esfuerzo y la honestidad no figuran entre las cualidades más valoradas, hemos sido campeones en pulirnos el dinero cuando la situación era favorable, sin pensar en el mañana, con la prepotencia de creer que los tiempos de bonanza no tendrían fin. Gastar el dinero sin pensar en invertir para el futuro es una de las enfermedades graves que puede padecer una sociedad. Y peor aún es el ejemplo que han dado los políticos con el despilfarro del dinero público. Duele en el alma ver las barbaridades que han llegado a cometer y cómo ahora lo estamos pagando con unos recortes salvajes que especialmente en el ámbito de la sanidad y la educación son pan para hoy y hambre para mañana.

Nos encontramos con varias generaciones de jóvenes con una formación sobresaliente, con inquietudes, con unas ganas enormes de hacer cosas y, lo que es más difícil de encontrar, con talento, que ya no quieren quedarse aquí. No les seduce permanecer en un lugar donde no solamente el mercado laboral está totalmente parado sino donde no encuentran una mentalidad acorde con sus aspiraciones. Antes los que se veían obligados a emigrar eran casi exclusivamente los investigadores. Ahora son profesionales de todos los sectores.

Si ellos son el futuro y deciden marcharse, ¿qué quedará? Sé que hay gente que lo está dando todo por salir adelante, con nuevos proyectos, con entusiasmo, con ganas de cambio, pero se trata de que nos estamos quedando sin parte de las generaciones que tendrán que liderar el mañana. No me gusta transmitir esta sensación de pesimismo pero me resulta inevitable, más teniendo en cuenta que se trata de un problema al que se tendrían que aportar soluciones y en el que poco veo que se esté haciendo.

Sea cual sea la decisión de cada uno, suerte a todos, a los que os vais y a los seguiréis aquí, porque el camino no es fácil para nadie. Que no nos falten ilusión y ganas porque las vamos a seguir necesitando.

jueves, 22 de marzo de 2012

Aprender y avanzar

Hace unos meses publiqué mi última entrada en el blog. Decidí dejar de escribir, después de haberle puesto mucho entusiasmo, porque los proyectos que había iniciado y otros en los que había decidido implicarme más no me permitían dedicarle el tiempo necesario.

Pero ahora vuelvo, aunque sea solamente para dedicar esta pequeña entrada a cuatro personas muy especiales que han pasado de ser compañeros a socios, para luego convertirse también en amigos, con los que me apasiona poder compartir proyecto y, de forma muy especial, conversación. Cada uno es una pieza clave para recorrer el camino que estamos haciendo juntos e ir llegando a las diferentes etapas que nos vamos marcando. Cada cual con sus cualidades y sus defectos, compartimos a diario inquietudes, visiones, ideas, dudas, descubrimientos. Profesionalmente, es una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido.

Asier, Martine, Pilar y Ricard, el orden no importa, son este equipo sensacional con el que tengo la enorme suerte de poder charlar, debatir, aprender y avanzar.

jueves, 6 de octubre de 2011

Au revoir!

Hace poco más de un año inicié este blog con el objetivo de compartir las experiencias vividas en el día a día de mi trabajo como traductora. Pretendía ser también un lugar donde compartir información interesante para profesionales del gremio que no estuviera directamente relacionada con la profesión, pero sí con el hecho de trabajar por cuenta propia, con independencia de la etiqueta que se asigne cada uno: freelance, microempresa, emprendedor, etc.

Al tiempo que empezaba a publicar los primeros artículos e iba ampliando el listado de de posibles temas, llegó la propuesta de formar parte de la Junta Directiva de APTIC, que acepté con una gran ilusión. Poco después, unas charlas distendidas con Martine Fernández, Pilar del Rey y RicardSierra sobre cómo organizábamos nuestra actividad nos convirtieron en socios y creadores de 4Visions manager. Llegó también el momento de dar un paso adelante y crear Sigma Traducciones, así como de aportar mi granito de arena a la Asociación de Padres y Madres del colegio de mis hijos. Y, por si fuera poco, con todo este trajín el cuerpo empezó a pedirme a gritos que recuperara el hábito de hacer deporte.

Los meses que han transcurrido desde la primera publicación han sido realmente exigentes en todos los aspectos, una exigencia compensada por la gratificación de ver cómo cada proyecto va avanzando. Pero con el bloc no es así. La falta de tiempo para escribir con tranquilidad y el que siga abierto sin contenido nuevo no deja de angustiarme. Así que he decidido “cerrarlo” no sé si será un cierre temporal o definitivo, el tiempo lo dirá con este mensaje de despedida en el que quiero daros las gracias a todos los que me habéis leído, habéis comentado las publicaciones y me habéis animado a seguir adelante.

Si con el tiempo me animo a seguir, os aviso :-).

¡Gracias a todos!  

miércoles, 4 de mayo de 2011

Las bases para una buena relación

El haber trabajado siempre por mi cuenta, primero exclusivamente como traductora y, más adelante, también gestionando proyectos, me ha permitido vivir situaciones de todo tipo en la relación profesional que se establece entre el colaborador y el responsable del proyecto –ya sea una empresa u otro freelance. Estas experiencias me han servido de lección para establecer unos principios que, a mi modo de ver, permiten crear un equipo de trabajo que esté rodeado de un ambiente lo más respetuoso y profesional posible.

¿Cuáles son estos principios?

Respetar los horarios
Hay quien empieza la jornada a las seis de la mañana y hay quien a las diez enciende el ordenador. Los hay que dejan de teclear antes de las cinco de la tarde y otros que apuran hasta casi la hora de cenar. Indiscutiblemente, cada uno tiene su horario, pero es importante entender cuál es la franja más habitual y evitar las llamadas a horas intempestivas y fuera de los días laborables, salvo en casos de extrema urgencia. Puede parecer una obviedad, pero no es tan inusual como debería.

Limitar las urgencias
A pesar de la famosa frase «lo necesito para ayer», muchos encargos que se plantean como urgencias en realidad no lo son. Con frecuencia, ante teóricas situaciones urgentes se logra ampliar considerablemente el plazo de entrega, lo que demuestra que la prisa era relativa, sin hablar de cuando se plantea el cobro de un recargo.
Las urgencias deben reservarse para casos excepcionales, e intentar que el ritmo de trabajo no sea siempre frenético. Porque trabajar constantemente de forma acelerada no es bueno ni para la calidad del trabajo ni para el propio profesional.

Recompensar los esfuerzos
Con esto me refiero al trabajo en días festivos, fines de semana, noches o en los casos en que hay que asumir un volumen de trabajo diario superior al normal. En mi opinión supone un esfuerzo adicional que debe compensarse aplicando una tarifa más elevada.

Confirmar la recepción y agradecer el trabajo realizado
No cuesta nada y es realmente gratificante. Un simple «Muchas gracias, hemos recibido correctamente el documento» es una buena muestra de consideración.

Honestidad
Todo profesional conoce perfectamente sus limitaciones y sabe qué encargos están fuera de su competencia. Por muy tentador que pueda resultar un proyecto desde el punto de vista económico, si no nos vemos absolutamente capacitados para llevarlo a cabo es mejor ser sinceros y esperar una mejor ocasión. Una explicación clara del porqué consideramos que no podremos ofrecer un servicio de calidad para ese caso concreto será una demostración de gran profesionalidad.

E incluso si nos damos cuenta de ello una vez hemos aceptado el encargo, la capacidad de reacción siempre será mayor en una etapa inicial. Y resultará más fácil asignar el trabajo a otra persona que intentar enmendar un trabajo mal hecho y recuperar la confianza de un cliente que no haya quedado satisfecho.

Entregas puntuales… y pagos puntuales en plazos razonables
Cuando se acuerda una fecha y hora para la entrega de un trabajo, lo último que un colaborador debe hacer es comunicar un rato antes que tiene que retrasarla o, simplemente, entregarla más tarde sin siquiera avisar. Siempre pueden surgir imprevistos, puede haber situaciones que impidan cumplir con el plazo acordado, pero deben ser casos sumamente excepcionales.

La puntualidad forma parte de la profesionalidad de un traductor. Y si es necesario retrasar la entrega o, por algún motivo, no se puede seguir con el trabajo, situación a la que Martine Fernández dedicó un artículo muy interesante en su blog (Cómo gestionar una crisis), se debe avisar lo antes posible para que el margen de reacción sea mayor.

Y de la misma forma que se espera que el colaborador sea puntual, a él también le gusta la puntualidad en el pago. Aquí, de nuevo, pueden producirse excepciones, pero la norma debe ser la puntualidad y un plazo razonable.

Saber decir que no… y aceptar un no
La ley de Murphy existe, y cuando se está hasta arriba de trabajo es cuando más propuestas de proyectos se reciben. Aquí, nuevamente, si no se puede garantizar un trabajo al nivel habitual, es mejor rechazar la propuesta, por más que nos pese.

Igualmente, cuanto más se necesita a uno de los colaboradores de confianza, de menos tiempo dispone. Mejor, pues, recurrir a otro profesional.

Notificar los periodos de vacaciones y activar la respuesta automática
Si nos vamos a tomar unas vacaciones, sea cuál sea la época del año, incluso en agosto, no está de más avisar de los días que no estaremos disponibles para ayudar en la planificación de posibles proyectos. Tampoco está de más activar la respuesta automática del correo electrónico por si alguien nos contacta.

Implicación y respeto mutuo
Ambas partes tienen que implicarse en la misma medida, respetarse y ser conscientes de la importancia que tiene cada una, siempre y cuando actúen con ética y profesionalidad. Una y otra son imprescindibles para ofrecer un servicio impecable al cliente. Deben considerarse piezas clave entre sí y sentirse un equipo que rema en la misma dirección.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Llega el momento de hacer balance

Ahora que ya falta muy poquito para terminar el año, es el momento de repasar cómo ha transcurrido y si hemos logrado los objetivos que nos habíamos marcado. Ha sido un año complicado por la crisis, pero es importante aprender a sacar provecho de las épocas difíciles en las que hay poco trabajo. Hablo de aprender porque seguramente para muchos profesionales ha sido la primera vez que nos hemos tenido que enfrentar a una situación como la que estamos viviendo.

Afrontar con optimismo estas situaciones no es fácil, pero cuando se consigue, los resultados pueden llegar a ser espectaculares. Tener más tiempo nos permite poder analizar con tranquilidad nuestra situación actual y reflexionar sobre hacia dónde queremos ir. Podemos aprovecharlo para leer los libros y artículos que se nos habían ido acumulando, hacer los cursos para los que nunca encontrábamos un momento, compartir más tiempo con compañeros de profesión y, así, abrir las puertas a nuevos conocimientos, nuevos puntos de vista, nuevas ideas y nuevos proyectos.

El 2011 empieza con dos grandes proyectos en marcha que requerirán mucho esfuerzo para lograr que se materialicen y que son el resultado de gran parte de este año que termina. Ante tales perspectivas, los ánimos y las energías se multiplican. Está claro que la mejor receta ante las épocas de crisis es aprovechar el momento para intentar ir más lejos.

Antes de terminar, quiero aprovechar para agradeceros a todos, tanto a los que os conozco personalmente como a los que nos «vemos» por las redes, el apoyo y los ánimos que me habéis dado para seguir con este blog. Que paséis unas felices fiestas y espero que durante el 2011 vuestros proyectos e ilusiones se hagan realidad.

martes, 16 de noviembre de 2010

Prepárate con tiempo para la Navidad

Estamos a mediados de noviembre, queda poco más de un mes para las fiestas navideñas y a principios de diciembre nos espera el magnífico puente de la Purísima (a los que vivimos en España, claro). A la práctica quedan cuatro semanas para que empiece la Navidad. Si queremos ser previsores y ahorrarnos prisas de última hora, tenemos que empezar a planificar muchas cosas.

Las felicitaciones

¿A quién mandaremos una felicitación? Prepara una lista con todas aquellas personas a quien deseas enviársela: clientes, clientes potenciales, colaboradores... Si la tienes de otros años, actualízala. Si la creas por primera vez, guárdala para recuperarla al año siguiente.

Sopesa bien las ventajas y los inconvenientes de las felicitaciones electrónicas y las postales y decídete por una de las dos. Los que prefieran la electrónica dispondrán de más margen de tiempo, pero es menos personalizada y hay que ir con cuidado cuando se envía a varias personas al mismo tiempo. Si decides mandarlas por correo postal, empieza a mirar dónde comprarlas (en tiendas de toda la vida o en Internet) o también puedes encargarlas a un diseñador, aunque quizá ya sea un poco tarde. Comprueba que tengas suficientes tarjetas de visita —nunca está de más ponerlas dentro de la postal— y reserva un día para prepararlas. Es un trabajo más lento de lo que puede parecer.

Hay que tener en cuenta, si finalmente nos decidimos por las postales de toda la vida (me refiero al formato, no al diseño), que correos se colapsa por Navidad, al menos en España. Cada año, por estas fechas, hay unas colas infinitas en todas las oficinas y las cartas pueden tardar una semana en llegar.

Los regalos

Un regalo no significa mandar una enorme cesta de Navidad. No destila modernidad y seguramente no se ajustará a nuestro presupuesto. Se trata de tener un detalle con las personas que han confiado en nuestro trabajo y con las que nos han ayudado a llevarlo a cabo. Si crees que es una buena idea, tómate una tarde libre para darte una vuelta por tu ciudad. No tengas prisa, seguro que darás con algo original.

Las visitas

Quizá sea el momento de hacer un poco de balance con los clientes: saber de primera mano cómo valoran la relación establecida, la comunicación, la calidad del servicio que les prestamos... Ir a verles es una magnífica ocasión para intercambiar impresiones y un buen momento para llevarles en persona la felicitación y un detalle, si así lo hemos decidido. Si están lejos y nos es imposible desplazarnos, siempre podemos llamarles para felicitarles personalmente las fiestas.

El comunicado de ausencia

¿Aprovecharás estos días para hacer unas pequeñas vacaciones y cargar las pilas para un nuevo año lleno de retos y nuevos proyectos? Bien hecho, todos lo necesitamos, pero avisa con tiempo a los clientes para que puedan organizarse ante tu ausencia.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Cuando te rechacen un presupuesto, ponte a trabajar

Recibimos una llamada o un correo electrónico de un posible cliente que nos pide un presupuesto. Analizamos la documentación que se tiene que traducir y elaboramos un documento claro y conciso con todos los datos. Lo convertimos a pdf y lo mandamos.

A partir de ahí, podemos tener una actitud pasiva y esperar la posible respuesta o ser proactivos para mostrar nuestro interés, cada uno decide, pero indudablemente es mejor actuar antes que esperar sentados. Si somos activos llamaremos al posible cliente y le comunicaremos que hemos mandado el presupuesto. En la mayoría de los casos agradecerá nuestra llamada porque le evitaremos que tenga que estar pendiente de la bandeja de entrada. Y ya que le tenemos al teléfono, aprovecharemos y nos ofreceremos para resolverle las dudas que le puedan surgir cuando lo lea.

Tras unos días, que variarán en función de la urgencia del encargo, nos pondremos de nuevo en contacto con él para saber si, en efecto, ha recibido correctamente el presupuesto, para aclararle alguna duda que pueda tener y conocer si ha tomado una decisión. Puede que en ese mismo momento nos confirme el encargo o, en el peor de los casos, que ha aceptado otro presupuesto. En el primer caso, nos pondremos manos a la obra. En el segundo, nos quedará aún trabajo por delante: cada vez que nos rechazan un presupuesto hay un motivo y nuestro objetivo es descubrirlo. Lograr esta información nos permitirá seguir actuando en la misma dirección o nos llevará a introducir cambios que nos permitirán mejorar.

¿Por qué nuestro presupuesto no ha sido aceptado?

Cuando un encargo no se materializa por una cuestión de precio, ahí no podremos hacer nada, siempre y cuando hayamos valorado el trabajo a conciencia. Ese es nuestro precio, ya saldrán nuevas oportunidades.


También puede darse que otro traductor haya ofrecido un plazo de entrega más ajustado. De nuevo, es importante evaluar bien el trabajo, y debemos proponer un plazo realista. No es aconsejable comprometernos a entregar traducciones en plazos demasiado justos cuando sabemos que necesitaremos más tiempo y arriesgarnos, así, a ofrecer un servicio de menor calidad. Otra vez será.

Pero también pueden darse otras situaciones. ¿No conseguimos el encargo porque alguien respondió antes que nosotros? Tendremos que analizar, pues, en qué momento recibimos la petición y cuánto tiempo tardamos en mandar el presupuesto. Si recibimos la solicitud dentro de nuestro horario de trabajo habrá que valorar si el tiempo de respuesta fue razonable. Por el contrario, si ya habíamos terminado también podremos sospesar si nos interesa estar pendientes del correo y del teléfono fuera de nuestro horario. Lo importante, en este punto, es ser consecuentes: si decidimos no responder a los correos o no atender las llamadas en cuanto damos por terminada la jornada, luego no debemos lamentarnos de oportunidades perdidas. Sería un contrasentido.

Otra posibilidad es que el cliente haya recibido un presupuesto que le haya generado más confianza que el nuestro. De ser así, deberemos someter a examen el documento que presentamos y pensar bien qué modificaciones podemos introducir para que el posible cliente se decida por nosotros. Elabora un nuevo documento y dáselo a otras personas para que te den su opinión. Verás como hay cosas que se pueden mejorar, tanto de la presentación y la estructuración de la información como del contenido.

¿Cómo podemos saber por qué motivo nuestro presupuesto no ha sido aceptado?

En cuanto hayamos evaluado los motivos que pueden llevar a un posible cliente a rechazar un presupuesto, podemos redactar un breve cuestionario con la información que queremos obtener y cuyas preguntas variarán en función de cómo tengamos organizada nuestra actividad. Por ejemplo, si un traductor tiene por norma mandar de forma inmediata el presupuesto tras recibir la solicitud, no le servirá de nada preguntarle al cliente si no ha formalizado el encargo porque otro ha respondido antes. Todo dependerá de cada uno y de su propia forma de trabajar.

Una vez preparado el cuestionario, cuando se confirme el primer rechazo podremos mandarlo por correo electrónico o bien formularlo por teléfono. Como siempre, la opción del teléfono es mejor porque tendremos más posibilidades de lograr la información que buscamos. De no ser posible, siempre podemos recurrir al correo electrónico, pero es fundamental que haya pocas preguntas y que se puedan responder fácilmente, así que lo mejor seguramente será incluirlas en el texto del mensaje para que se puedan responder directamente dentro del correo de respuesta.


Apunte final

Indudablemente, no será fácil que nos contesten siempre y debemos plantearnos si recurrir sistemáticamente a estos breves cuestionarios o solamente en determinados casos. Además, es muy probable que los beneficios de todo ello se perciban de forma diferente en función de la visión que tenga cada uno de su propia actividad profesional y de su forma de desarrollarla. Desde mi punto de vista, mediante esta información podemos reafirmar si estamos en la dirección correcta o plantearnos cambios que nos permitirán mejorar. 

lunes, 18 de octubre de 2010

Los glosarios terminológicos con Excel

Crear nuestros propios glosarios terminológicos es una parte fundamental del trabajo de un traductor, y muy en particular de los que nos dedicamos a traducciones especializadas. Tener unos buenos glosarios construidos a partir de los términos que hemos utilizado nos ayudan, por un lado, a aumentar la productividad, y por el otro, a mantener la coherencia en las traducciones de un mismo cliente. Ser rigurosos y constantes nos evitará tener que buscar de nuevo un término, con el consiguiente riesgo de no encontrarlo o de no encontrar aquél que en una ocasión nos resultó sumamente adecuado y del que no nos acordamos.

Sin embargo, crearlos y actualizarlos no es una tarea sencilla. Tendremos que escoger el programa, decidir si los clasificamos por cliente o por especialidad, los campos que deseamos incluir y, por último, establecer un protocolo o sistematizar el proceso para introducir los nuevos términos de modo que los glosarios sean totalmente fiables.

El programa
Mi experiencia me ha llevado a usar Excel tras haber probado durante tiempo Multiterm, una herramienta muy completa pero en la que introducir los datos es sumamente lento. Quizá para grandes empresas de traducción sea práctica, pero en cuanto a empecé a utilizar Excel el cambio me convenció desde el principio. Es cierto que si trabajamos con memorias de traducción no podremos recuperar de forma automática los términos, pero el resto de ventajas lo compensan: permite introducir los datos con mucha mayor rapidez, se pueden hacer modificaciones con muchísima facilidad y resaltar claramente aquellos términos que están pendientes de confirmación, por ejemplo. Además, es posible realizar búsquedas avanzadas y localizar los campos que no están completados mediante la función de los filtros, que he aprendido hace poco gracias a un curso a distancia de SIC. Si queréis una explicación detallada sobre esta función, podéis descargaros el pdf Glosarios terminológicos con Excel que he colgado en Slideshare).

La organización
Decidir si queremos organizar nuestros glosarios por clientes o por especialidad será clave tanto para la estructura del glosario como, posteriormente, para la recuperación de los términos. Desde mi punto de vista, aunque seguramente dependerá del tipo de traducciones que realice cada uno, resulta más práctico organizarlos por especialidades (glosarios de términos generales, jurídicos, económicos y científico-técnicos) puesto que de esta forma también podremos recuperar la terminología de cada cliente si incluimos el campo correspondiente en la estructura (encontraréis cómo hacerlo en la presentación Glosarios terminológicos con Excel). En cambio, si optamos por clasificarlos por clientes, nos será mucho más difícil localizar términos que podríamos utilizar para textos parecidos de otras empresas. Un ejemplo: si traducimos contratos y tenemos los glosarios organizados por clientes, la terminología específica de este tipo de documentos estará esparcida en diferentes fuentes y seguramente tendremos términos repetidos en diferentes glosarios (lo que supone duplicar esfuerzos) y tardaremos más tiempo en encontrarlos (seremos menos productivos).

Los campos
En cuanto a la información, aparte del término de origen y de destino, es imprescindible tener un campo para el cliente –por la razón comentada al final del párrafo anterior–, otro para el área temática (contratos, poderes, herencias…), otro para la fuente de la que se ha obtenido el término de destino y, por último, un campo de observaciones. En este campo podemos añadir comentarios acerca del término tales como si es pertinente para determinados contextos. A mí me resulta muy práctico para introducir las notas al pie que utilizo en las traducciones juradas, es una manera de no tener que redactarlas de nuevo y garantizar una unidad.

La introducción de los datos
Por último, pero no por ello menos importante, debemos encontrar la forma de sistematizar la introducción de los datos. Lo mejor, por descontado, aunque no siempre sea posible, es incluirlos a medida que avanzamos en la traducción, resaltando aquellos que no nos convenzan o que estén pendientes de verificación. Una vez finalizada la traducción terminamos de actualizar el glosario con las opciones definitivas y las observaciones, si es necesario. Pero ya sabemos que cuando tenemos encima de la mesa un proyecto con un plazo de entrega más que justo dejamos lo del glosario para el final. En este caso, tendremos que ir apuntando el máximo de información posible para añadirla posteriormente

jueves, 7 de octubre de 2010

Para los que empiezan

En las dos últimas semanas, desde que asistí a un seminario de networking y estoy en Twitter, he descubierto la situación de los traductores que desean introducirse en el mercado laboral. No es muy distinta de la que me encontré tras licenciarme, sus inquietudes son las mismas que tenía yo, y siento que tienen los mismos miedos y las mismas esperanzas. Aunque sí hay dos diferencias fundamentales: la crisis –una clara desventaja– y el entorno 2.0 –una enorme ventaja.

¿Qué recomendaciones puedo darles tras estos años de experiencia?

1. Prepara una buena carta de presentación y un buen CV
Si no acompañamos el CV de una carta de presentación, perdemos una gran oportunidad de que nos contacten. Resume tu perfil, explica tu metodología de trabajo, tus puntos fuertes y tus prioridades.
No es fácil redactar una carta de presentación y un CV, así que siempre puedes asistir a algún curso para obtener orientación sobre qué información incluir y cómo estructurarla (en Barcelona: Porta22).
Mis recomendaciones para el CV:
  • sé breve: dos páginas como máximo
  • pon una foto.
  • destaca las combinaciones, las especialidades y la experiencia (si no tienes experiencia indica en qué campos te has especializado durante la carrera o cuáles son los que más te interesan).
  • añade también las estancias en el extranjero (programas Erasmus, etc.), son indicadores del conocimiento de la lengua y la cultura de partida.

2. Hazte una idea de las tarifas y elabora un documento
La falta de experiencia no es un motivo para cobrar una miseria. Habla con compañeros o con asociaciones para saber cuáles son los mínimos que uno debería cobrar y, a partir de ahí, decide.
Elabora un documento con tus precios, es algo que te pedirán a menudo, sobre todo las agencias. Sobre este tema recomiendo leer él artículo Tarifas, tarifas, tarifas… en traducción publicado hoy en el excelente blog Algo más que traducir de Pablo Muñoz (al final encontraréis otros artículos con más información).

3. Planifica la búsqueda de empleo
No envíes cientos de CV a la semana de los que después no puedas realizar el seguimiento. Manda cada semana unos pocos, llama al cabo de unos días para saber si lo han recibido y conocer de primera mano qué les ha parecido. Es más fácil recurrir al correo electrónico, pero más efectivo llamar: se demuestra un mayor interés y no tienes que estar pendiente de si te han respondido o no.
Anota a qué empresas lo mandas y algún dato que sea relevante. Si te llaman y tienes dificultades en identificar a la empresa darás una mala imagen.

4. Llama a todas las puertas
Manda tu CV allí donde creas que pueden necesitar un traductor porque nunca se sabe de dónde puede llegar tu primera oportunidad. A mí me llegó tras mandarlo a los medios de comunicación. En Radio Barcelona lo recibieron justo cuando necesitaban una intérprete para el jurado internacional de los Premios Ondas de la Cadena Ser. Tras una entrevista, y a pesar de decirles que no era mi especialidad, me dieron el trabajo. Fue una experiencia maravillosa y tuve la suerte de repetir en cuatro ocasiones. Estas cosas pasan, son causalidades de la vida, pero pasan.  
Diles también a todos tus conocidos y amigos de qué trabajas porque pueden surgir oportunidades de trabajo.

5.- Ten cuidado a qué puerta llamas
Hay agencias de traducción archiconocidas por no pagar a sus traductores. Busca información de la empresa, visita su página web, desconfía si no dan datos de contacto y, si es necesario, recurre a otros compañeros para obtener referencias. También ellos te podrán aconsejar con cuáles merece la pena contactar por su profesionalidad (recuerda que siempre se habla de las malas, pero ten presente que hay muchísimas con las que es un placer trabajar).
Cuando una empresa te mande un primer encargo, pide el pago por adelantado o al realizar la entrega o, si el importe es elevado, solicita un anticipo. No tengas miedo, si son serios no podrán inconvenientes.

6.- Las pruebas de traducción, con condiciones
Es posible que te pidan hacer alguna prueba de traducción. Si no es remunerada, acepta hacer un máximo de 300 palabras y pregúntales cuándo recibirás una respuesta. Si pasado ese tiempo no tienes noticias suyas, llama para conocer su opinión. Si tú te has molestado en realizar la prueba, ellos tienen que valorarla y darte una respuesta.

7.- No aceptes todos los trabajos
Es posible que, en cuanto tengas un trabajo confirmado, llegue otro al mismo tiempo. Si crees que no puedes asumirlo, es mejor decir que no. Si te han llamado una vez, volverán a hacerlo. Si lo aceptas pero luego no puedes ofrecer una buena traducción, seguro que no volverán a llamarte.
En nuestro trabajo las rachas son frecuentes: o tienes mucho trabajo o parece que todo el mundo se haya esfumado. Suele pasar que, tras una semana en blanco, a la siguiente tengamos que rechazar proyectos porque no podemos asumirlos. Por mucho que nos pese hay que aceptarlo y ser realistas: si no se puede garantizar la calidad, mejor no aceptar el encargo.
«Por cada cliente descontento, se pierden siete. Por cada cliente contento, se gana uno» (Elizabeth Sánchez en Twitter).

8.- Trabaja en agosto, si puedes
Si tienes flexibilidad y puedes hacer las vacaciones en otro mes, no te vayas en agosto. La mayoría de los traductores sí lo hacen, aunque sigue habiendo un volumen considerable de trabajo y, por tanto, se necesitan colaboradores. Aprovecha incluso el mes de julio para recordarles que estarás disponible durante el mes siguiente. Si te tienen en mente tienes más posibilidades de que te llamen.

9.- Aprovecha el tiempo libre para seguir formándote
Si ahora dispones de más tiempo, inviértelo en formación. No significa necesariamente que tengas que hacer un master, pero sí puedes asistir a cursos o leer artículos que te ayuden a mejorar. En el artículo Formarse más allá de la tradución encontrarás algunas ideas.

10.- Ten paciencia y no te desanimes
Tarde o temprano el trabajo llegará. Es difícil empezar, y más ahora con la crisis, pero hay que ser perseverantes.
«Cuando te entren ganas de tirar la toalla, ponte el albornoz» (Marta Ortells en Twitter).

martes, 28 de septiembre de 2010

Formarse más allá de la traducción

Para los traductores, como para la mayoría de profesiones, existe una serie de cursos –y aquí incluyo también los posgrados y másteres– que nos permiten mejorar la competencia profesional: los de traducción especializada, de corrección, de tecnologías aplicadas a nuestro sector, etc. Son importantes porque nos ayudan a consolidar y ampliar conocimientos, pero si restringimos la formación a lo estrictamente relacionado con nuestra actividad, estaremos limitando nuestra capacidad de crecimiento y mejora profesional.

Ser freelance equivale a ser una microempresa, y como tal necesitamos empaparnos de cierta actitud emprendedora si deseamos mejorar y evolucionar, de modo que debemos buscar aquella formación que nos ayude a crecer profesionalmente. Y debemos tener muy claro, por un lado, que el tiempo (siempre) y el dinero (no todas las veces) que le dediquemos son una inversión: ya sea a corto o largo plazo, obtendremos beneficios que nos compensarán el esfuerzo. Y, por el otro, debemos considerar el intercambio de información como un elemento imprescindible para mejorar, en ningún caso como una amenaza.

Y ahora vienen las preguntas clave: ¿qué tipo de formación me ayudará a lograr esta mejora? Toda la que está orientada a incrementar la productividad, a gestionar la relación con los clientes, a promocionarnos mejor, a diseñar una buena página web y un larguísimo etcétera.

Y, lo fundamental: ¿dónde puedo adquirir estos conocimientos? Las fuentes son innumerables, pero os recomiendo que consideréis especialmente las cinco que os comento.

1) Porta22 y Cibernàrium (Barcelona Activa). En Porta22 encontraréis un sinfín de cursos de evolución y mejora profesional, y Cibernàrium ofrece cursos relacionados con las nuevas tecnologías.
Para los que no sois de Barcelona o de los alrededores, buscad información en vuestros ayuntamientos porque algunos tienen centros de formación parecidos.
Las principales ventajas: todas las actividades son gratuitas y realizan seminarios de introducción de tres horas extremadamente productivos: consigues un primer contacto con el tema, en el que posteriormente puedes profundizar mediante los cursos de especialización –que suelen ser de dos, tres o cuatro sesiones– o mediante las lecturas recomendadas.
Todos los cursos son presenciales y suelen tener varias convocatorias a lo largo del año tanto en horario de mañana como de tarde. La ficha de cada actividad indica el día y la duración, así como cuándo se abren las inscripciones y las próximas convocatorias previstas.

2) Leer libros. Sí, es evidente que la lectura de libros nos ayudará en esta tarea y, además, es una actividad que podemos realizar en el horario que mejor nos convenga. Pero la clave es ¿cómo conocer libros que puedan resultarnos interesantes? Mis dos recomendaciones: inscríbete en una asociación profesional de tu sector y a listas de distribución relacionadas con tu profesión. Te ayudará a estar en contacto con compañeros de profesión que te recomendarán lecturas que agradecerás. Yo soy miembro de APTIC (Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes de Catalunya) y gracias a su lista de distribución descubrí el libro Vivir sin jefe, de Sergio Fernández, una lectura absolutamente recomendable para cualquier persona emprendedora o freelance. Y también gracias a comentarios expresados en la lista me he animado a leer The entrepreneurial linguist, donde se habla de nuestra profesión desde un punto de vista emprendedor.

3) Seguir blogs dedicados específicamente a la traducción y al mundo del freelance. Son una excelente fuente de información y de experiencias. En el listado de la derecha encontraréis algunos realmente interesantes; si queréis una lista más completa, podéis consultar los que tengo guardados en Delicious. Y en este punto debo agradecer especialmente a Martine Fernández y Alice Dénoyers el haberme descubierto algunos de los mejores.

4) Estar presente en las redes sociales. Es evidente que ante la enorme cantidad de información que circula, uno no alcanza a descubrirla toda. Gracias a Twitter, Facebook o LinkedIn, por citar algunas, nos llegará mucha que puede interesarnos. Y aquí es importante tener un buen sistema para guardar toda la que tendremos pendiente de leer. El artículo Cómo capturar información para leer después proporciona algunas ideas.

5) Realizar encuentros con compañeros de profesión. Es una idea que empezamos a gestar en primavera con otras traductoras y una práctica que Segio Fernández recomienda en su libro. Según dice textualmente, se trata de «Crear un club de cerebros (y de corazones) emprendedores para discutir y charlar sobre dificultades en el trabajo». Después del primer encuentro que hemos organizado, os animo a que vosotros también lo hagáis porque os ayudará a tener diferentes puntos de vista sobre todo lo que rodea nuestro trabajo.

El siguiente paso, una vez definidas las fuentes, es encontrar el momento. Desde mi punto de vista, y así lo recomiendan personas expertas en estos temas, lo aconsejable es dedicar un tiempo cada semana a leer artículos, y asistir a algún curso (especialmente los que os he comentado en el punto 1) al menos una vez al mes o cada dos meses, según la duración. Los días o semanas en que tenemos menos trabajo son una gran oportunidad para leer artículos que nos hayan llamado la atención, y si los tenemos bien organizados, nos resultará fácil localizarlos (recordad el enlace del punto 4 para organizar las lecturas pendientes).

Si deseamos crecer profesionalmente, la formación nos permitirá ampliar horizontes obteniendo conocimientos y puntos de vista que son imprescindibles para lograrlo. Si centramos nuestros esfuerzos solamente en, por el caso, traducir y revisar, y olvidamos todo el resto, nuestras perspectivas de crecimiento y mejora quedarán mermadas.

Antes de terminar este artículo, os dejo uno que me llegó a través del Twitter (gracias, Verónica), La precariedad en el mundo de la traducción, publicado por Elizabeth Sánchez en su blog, donde comenta la falta de formación de los estudiantes de traducción en aspectos de gestión empresarial y marketing. Creo que su reflexión es interesante.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Delicious es también una fuente de información

En la cápsula de formación Cómo utilizar herramientas web 2.0 en tu estrategia de marketing (organizada por Cibernàrium), a la que asistí antes del verano, se comentó que Delicious, además de ser una herramienta para guardar y clasificar enlaces, también permite crear avisos para recibir notificaciones cuando alguien guarda un enlace con una palabra concreta. No dio tiempo para más, sólo se mencionó esta función, y como poco después llegaron las vacaciones, dejé este tema de lado para profundizar en él a la vuelta.

Tras publicar aquí el primer artículo, Organizar el despacho, una amiga me recomendó ThinkWasaby, un blog sobre tecnología y productividad simple que inmediatamente agregué a mi lista. Y precisamente allí encontré el artículo Feeds vitaminados con las suscripciones de Delicious, dedicado a esta función, donde encontraréis una descripción muy clara y los pasos necesarios para configurarla.

Para los traductores, siempre ávidos por encontrar en la red nuevos diccionarios y glosarios, resulta una forma rápida y fácil de ampliar nuestra lista de recursos.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La página de inicio personalizada: toda la información en un mismo lugar

El entorno 2.0 ha cambiado por completo la forma de comunicarnos y de trabajar, y necesitaba ponerme al día, así que en primavera asistí a la cápsula de formación La oficina 2.0: Herramientas on line para tareas profesionales cotidianas organizada por Cibernàrium (Barcelona Activa). En tres horas vimos herramientas para organizarnos mejor, para trabajar en red y para conocer opiniones o hacer evaluaciones. Fue una sesión muy productiva, sobre todo gracias al descubrimiento de la página de inicio personalizada.

Hace tiempo que estar conectados a Internet se ha convertido en una obligación para poder desarrollar nuestra actividad profesional de forma eficaz. En Internet tenemos el correo electrónico, los contactos, la agenda, documentos, nuestros enlaces y los blogs que seguimos. Con esta herramienta podemos acceder a toda esta información de forma rápida y fácil porque agrupa todas las fuentes que consultamos a diario.

La página de inicio personalizada

¿Para qué sirve? Nos permite tener agrupadas en una misma pantalla todas las fuentes que consultamos y que hasta ahora teníamos esparcidas por diferentes sitios. Además podemos organizar estas fuentes en diferentes pestañas según su contenido (trabajo, blogs, etc.).

¿Cómo se crea? Se puede crear con iGoogle, MyYahoo!, Netvives, PageFlakes, etc. Para algunas como iGoogle o MyYahoo! es necesario tener activada su cuenta de correo electrónico, pero Netvives o PageFlakes ofrecen esta herramienta sin tener una cuenta de correo concreta.

¿Cómo se configura? Cuando hayamos decidido cuál utilizar, nos registraremos y podremos acceder a nuestra página, que estará vacía. A partir de ahí podemos definir cuántas pestañas queremos que tenga, dar un nombre a cada una de ellas y empezar a añadir el contenido. Por ejemplo, podemos tener una pestaña que incluya todo lo relacionado con nuestra actividad profesional (correo electrónico, agenda, documentos, enlaces) y otra dedicada a las fuentes de información (blogs, periódicos, etc.). Los elementos se añaden introduciendo la URL correspondiente y podemos organizarlos en diferentes columnas y en el orden que queramos, basta con arrastrar cada elemento. También podemos configurar un fondo diferente para cada pestaña, lo que nos ayudará a diferenciarlas con claridad (existen infinidad de diseños).

¿Por qué resulta tan útil? No solamente por el hecho de tenerlo todo en un mismo sitio y poder consultarlo desde cualquier lugar, sino también porque tenemos la información actualizada y nos permite ahorrar tiempo. Cada elemento que añadimos aparece en un recuadro en la pestaña que hemos seleccionado y, para acceder a cada elemento, solo tendremos que pulsar en el recuadro correspondiente. Si se trata de nuestro correo electrónico, aparecerán los últimos mensajes recibidos, y si pulsamos en él, accederemos directamente al gestor del correo. Si se trata de un blog, en el recuadro aparecerán los últimos artículos publicados y podremos decidir si hay alguno que nos interesa leer. Si hasta ahora accedías de forma independiente a todos los blogs que seguías, ahora los puedes tener todos juntos en una misma página y consultar en un vistazo las publicaciones recientes.

Para que os hagáis una idea, aquí tenéis una imagen de la pestaña de blogs de mi página de inicio:















De este modo, en una sola pantalla tenemos toda la información que necesitamos consultar habitualmente y nos permite estar al día de forma rápida y práctica.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Organizar el despacho

Acabo de incorporarme al trabajo tras las vacaciones, así que dedicaré esta primera semana a ponerlo de nuevo todo en marcha y, antes que nada, a terminar de ordenar el despacho.

Cada año, unos días antes del ansiado mes de descanso y desconexión, aprovecho para limpiar y reordenar la zona de trabajo. En principio sólo se trata de revisar los papeles que, inevitablemente, se han ido acumulando durante el curso para decidir cuáles merece la pena guardar y clasificarlos donde corresponda. Pero, durante esos momentos, siempre encuentro alguna forma mejor de organizar las cosas y, esta vez, el cambio ha sido incluso más profundo gracias a los artículos Be Productive Working at Home y 10 Ways to Relaxify Your Workspace, que contienen muy buenas ideas, especialmente para los que trabajamos en casa, para crear un entorno de trabajo más agradable y productivo, así que me he puesto manos a la obra y he aplicado algunos de los buenos consejos que dan. Aquí teneis un resumen de los más destacados, con algunas aportaciones.

Consejos para crear una zona de trabajo más productiva

  • Tener a mano todo lo que necesitamos para trabajar para evitar interrupciones innecesarias. Además, si tenemos a la vista únicamente lo relacionado con lo que estamos haciendo en ese momento y guardamos el resto, nos concentraremos mejor, y evitaremos distraernos con tareas pendientes. Un buen hábito es dejar preparado, antes de terminar la jornada laboral, lo que necesitaremos pare el día siguiente y guardar el resto en su sitio.
  • Eliminar todas las distracciones, especialmente las visuales que no son cosas específicas del trabajo y que pueden atraer nuestra atención. Para ello resulta especialmente útil tener espacios independientes donde guardar el material del trabajo de las cosas personales. Una buena forma es tener un lugar donde poner toda la correspondencia de la casa y los documentos personales. Y si en casa hay niños, con una pizarra y un calendario podemos convertir la cocina en el centro de gestión de la vida familiar.
  • Tener un lugar donde guardar de forma ordenada las cosas del trabajo: materiales de referencia bien clasificados, una bandeja para los trabajos en curso y otra para los terminados y un espacio exclusivo para los diccionarios y libros de consulta. De este modo podremos localizar fácilmente el material que necesitemos en cada momento.
Consejos para crear una zona de trabajo más agradable

Unos pocos cambios pueden ayudar a personalizar el despacho y a convertirlo en un lugar que forme parte de nosotros, en el que nos sintamos realmente cómodos.

  • Personalizarlo añadiendo objetos y fotos personales que nos recuerden buenos momentos.
  • Crear una atmósfera más relajante y un ambiente más acojedor poniendo una planta.
  • Refrescar el ambiente con un ambientador con vaporizador; será el toque final.
Y, por último, una buena iluminación, una superficie de trabajo adecuada (y despejada) y una silla cómoda también nos ayudarán a trabajar mejor.