La ausencia de perspectivas laborables es abrumadora, aunque me temo que
aún más preocupante es el problema de mentalidad que sufre el país. El esfuerzo
y la honestidad no figuran entre las cualidades más valoradas, hemos sido
campeones en pulirnos el dinero cuando la situación era favorable, sin pensar en
el mañana, con la prepotencia de creer que los tiempos de bonanza no tendrían
fin. Gastar el dinero sin pensar en invertir para el futuro es una de las enfermedades graves que puede padecer una sociedad. Y peor aún es el ejemplo
que han dado los políticos con el despilfarro del dinero público. Duele en el
alma ver las barbaridades que han llegado a cometer y cómo ahora lo estamos
pagando con unos recortes salvajes que especialmente en el ámbito de la sanidad
y la educación son pan para hoy y hambre para mañana.
Nos encontramos con varias generaciones de jóvenes con una formación
sobresaliente, con inquietudes, con unas ganas enormes de hacer cosas y, lo que
es más difícil de encontrar, con talento, que ya no quieren quedarse aquí. No
les seduce permanecer en un lugar donde no solamente el mercado laboral está
totalmente parado sino donde no encuentran una mentalidad acorde con sus
aspiraciones. Antes los que se veían obligados a emigrar eran casi
exclusivamente los investigadores. Ahora son profesionales de todos los
sectores.
Si ellos son el futuro y deciden marcharse, ¿qué quedará? Sé que hay gente
que lo está dando todo por salir adelante, con nuevos proyectos, con entusiasmo,
con ganas de cambio, pero se trata de que nos estamos quedando sin parte de las
generaciones que tendrán que liderar el mañana. No me gusta transmitir esta
sensación de pesimismo pero me resulta inevitable, más teniendo en cuenta que se
trata de un problema al que se tendrían que aportar soluciones y en el que poco
veo que se esté haciendo.
Sea cual sea la decisión de cada uno, suerte a todos, a los que os vais y a los seguiréis aquí, porque el camino no es fácil para nadie. Que no nos falten ilusión y ganas
porque las vamos a seguir necesitando.
El más grade de los problemas es que nadie confía en la aptitud, la capacidad y la habilidad de nuestros políticos para sacarnos de aquí. Es normal, ellos solo se han preocupado de desviar fondos, adjudicar contratos a gente afin y golpearse en el pecho cual gorilas estúpidos cuando han recibido críticas. Lo de gobernar un país les viene muy grande. Y les viene muy grande en una situación normal, no digamos ya cuando se necesitan hombres de estado capaces de liderar un país y sacarlo de la crisis. Eso no les va grande, es que simplemente se miran con cada de bobos y se contradicen un día sí y otro también.
ResponderEliminarAnte este panorama de ineptitud, amiguismo y enchufismo y jalonado por las masas de votantes borregos que se dejan engañar por los lemas más populistas que ha visto madre, los más listos de la manada deciden que eso no lo va a cambiar nadie y que la solución para ellos es emigrar y buscarse la vida en otro lado.
Tenemos que reconocerlo, somos un país de Lazarillo de Tormes, donde el tuerto es el rey, donde engañar y ganar dinero sin esfuerzo está bien visto. Y eso no cambiará de la noche a la mañana.